Lo del fin de semana pasado era para salir corriendo de este país, antes España. Las televisiones mamporreras sacaban en imágenes de apertura de sus telediarios, primero los preparativos del acto socialista y luego mortificaban a los espectadores afines a esos medios con otro evento parecido del cretino de Feijóo haciendo una copia cutre del baño de masas del enfermo mental de Sánchez, pero ya se sabe la podredumbre que siempre que puede demuestra «El garrulo gallego» y su partido cobarde que produce náuseas.
El espectáculo de verdad estaba en Sevilla, qué querencia con Andalucía tienen estos canallas de los ERE. Allí se reunieron toda la ejecutiva nacional y todo el pesebre de ladrones que se quedan con el dinero de todos nosotros y se lo reparten sin ningún disimulo. El jefe es «el puto amo» y al aquelarre van todos a una para renombrar su lealtad al «conducator», entre otros muchos motivos porque ellos, que son parte de la organización criminal, roban y delinquen siempre bajo la atenta supervisión del «capo». Para dar su apoyo incondicional estaban toda la crema delincuencial del partido aplaudiendo como focas las amenazas que vociferaba un Sánchez muy chulo y crecido que olvidando lo que se le viene encima con, su mujer, su hermano, el fiscal general del estado, seis ministros, por ahora, y algún que otro presidente de comunidad, imputados y medio partido oliendo a mierda, tuvo la poca vergüenza de llamar prevaricadora a la poca justicia valiente y digna que no ha podido corromper. Allí estaban reunidos toda la basura que uno se pueda imaginar.
El amigo de Maduro y Delcy, el «insigne» Zapatero hizo alusión de forma emotiva y emocionada a los ladrones andaluces, Chaves y Griñán, los delincuentes que en vez de estar en primera fila en el evento deberían llevar ya algunos años pudriéndose en la cárcel. Entre los presentes y en segunda fila, justo detrás del «amo» estaba el padre Ángel, otro delincuente de paisano y con su habitual corbata roja que es más de esta terrible y siniestra idea política que «el Papa Pancho»
Si el inicio fue una especie de Festival de Eurovisión con luces apagadas y focos cegadores anunciando al rey de los bulos y del barro acompañado de la delincuente Begoña/o, el final fue de traca y vergüenza, todos puños en alto cantando satisfechos ese terrible himno que arrastra más de cien millones de muertos, llamado la Internacional y que espanta a cualquiera que tenga un ápice de conciencia y moral.
En ese patio de Monipodio se ratificó al líder acompañado en los siguientes puestos de importancia por la analfabeta Chus Montero y por el electricista Santos Cerdán, muy amigo de Koldo, Ábalos y Aldama, y bastante acostumbrado a recibir «premios» hasta de 150.000 €. Decía el garrulo de Feijóo y buen amigo de UGT en su copia casposa del evento sevillano que no se fuera el psicópata que ellos y el pueblo le van a echar. ¡¡ NO TE VAYAS PEDRO!! Pues no sé yo que sería peor…