1 de julio de 2025, se cumplen 88 años desde que ese mismo día, pero de 1937, los obispos españoles, en una Carta Colectiva enviada a todos los obispos del mundo[1], denunciaran la persecución religiosa en España. Obviamente, ello ocurrió durante la II República, ese régimen deleznable.
Veamos cómo aparece el asunto en la página 63 (versión papel) del libro “Franco sin adjetivos”. https://www.sndeditores.com/libro/francisco-franco-sin-adjetivos_158908/
“El Vaticano sabía todo esto. Lo sabía porque era del dominio público; lo sabía por la pastoral de 30 de septiembre de 1936 firmada por el obispo Dr. Enrique Plá y Deniel[2]; lo sabía porque el 1 de julio de 1937, los obispos españoles, en una Carta Colectiva[3], denunciaron la persecución religiosa en España[4]. Y lo sabía porque en la Encíclica Divini Redemptoris[5] del papa Pío XI[6], publicada el 19 de marzo de 1937, éste denunciaba la situación de España bajo la revolución. Pero siguió contemporizando con el gobierno de la II República española hasta el 4 de mayo de 1938.
¿Por qué tardó tanto? Fundamentalmente por cinco razones.
La primera fue la propia dinámica del Vaticano, de su Secretaría de Estado. Es muy pausada, muy lenta, muy premiosa. O si lo quieren así, muy prudente, muy cauta, muy reflexiva. No peca de precipitación. Actúa por escalones sucesivos. Va filtrando su posición y analizando el eco. Y eso lleva tiempo.
La segunda, asociada a la primera, fue que la Santa Sede había reconocido a la II República española y, a pesar de la deriva criminal[7] de ésta, durante cinco años no hubo alternativa formal[8]. Con todo, la Santa Sede esperó dos años más.
La tercera fue que, aunque nada más empezar la Guerra Civil, los alzados pidieron el reconocimiento al Vaticano en lugar del conferido a la República, el Vaticano había dicho que no. La reacción inicial del Vaticano tras el 18 de julio fue rechazar el Alzamiento y llamar rebeldes[9] a los nacionales. No era factible rectificar a tan corto plazo. Además, la Santa Sede no se atrevía a dar el paso porque temía que el régimen derivara en fascismo. La Santa Sede siguió reconociendo a la II República y a su embajador ante la Santa Sede, Luis de Zulueta.
La cuarta fue que Pío XI había pedido una tregua[10] al Generalísimo, quien se había negado a concederla. El Papa sabía, por los republicanos huidos a Francia, que la guerra la iba a ganar Franco porque tenía un ejército disciplinado y ordenado, mientras el ejército de la República, que inicialmente era más parecido a una banda con enfrentamientos internos que a un ejército digno de ese nombre, no había conseguido revertir la situación. Con todo, no se decidió.
La quinta fue que el Vaticano sólo movió ficha cuando comprobó que Francia estaba negociando el reconocimiento con el Estado de Franco y que el Reino Unido había llegado a acuerdos comerciales con los nacionales. Tampoco era cosa de quedarse solo.
Sólo entonces la Secretaría de Estado vaticana reconoció oficialmente al gobierno nacional de España, enviando a San Sebastián al nuncio Gaetano Cicognani. Franco había salvado a la Iglesia Católica. El pago del Vaticano fue tardío y sus secuelas, cicateras.”
[1] Pueden encontrar la Carta íntegra en el magnífico libro del Padre Gabriel Calvo Zarraute “1936. Cruzada y no Guerra Civil” https://www.sndeditores.com/libro/1936-cruzada-y-no-guerra-civil_161912/
[2] Titulada “Las dos ciudades”, en la que la Iglesia de España declaraba “Cruzada” al Movimiento Nacional.
[3] Carta Colectiva de los obispos españoles Aparece este enlace en el libro “Franco sin adjetivos”, pero cundo se intenta acceder a él, el lector se encuentra con el conocido “Error 404”. Era de esperar, pues se trata de un enlace a la Fundación Francisco Franco. Por eso les indico que pueden leerla en el libro del Padre Gabriel Calvo Zarraute titulado «1936: cruzada y no Guerra Civil»
[4] La carta fue unánime, con la excepción del cardenal Vidal y Barraquer, con jurisdicción en Barcelona, quien no firmó para evitar posibles represalias. Firmaron 8 arzobispos, 38 obispos y 5 vicarios. No pudieron firmar los 12 obispos asesinados en la zona republicana. La Iglesia no podía quedar indiferente ni permanecer neutral. En todo el mundo se publicaron 36 ediciones en 14 idiomas diferentes.
[5] Publicada el 19 de marzo de 1937. Toda la jerarquía católica (900 obispos) apoyó la legitimidad de la carta y su contenido.
[6] Pío XI, Achille Damiano Ambrogio Ratti por nacimiento, (Lombardía, 31.5.1857-Ciudad del Vaticano, 10.2.1939), fue el 259º Papa de la Iglesia, que dirigió entre 1922 y 1939.
[7] Pío XI reaccionó con gran dureza en un discurso pronunciado en 1931 en el Vaticano, donde afirmó que «España es igual que la URSS”.
[8] Al estallar la revolución social-comunista de Asturias en 1934, donde quemaron la catedral de Oviedo y murieron 1.341 personas (entre ellas muchos sacerdotes), el Papa consideró la ruptura de relaciones.
[9] Los documentos del Vaticano de la época fueron desclasificados bajo Juan Pablo II. En ellos aparece este dato.
[10] El Papa solicitó a Franco que declarara una tregua en diciembre de 1938. Franco respondió así: «La guerra es la guerra y esta guerra la tenemos casi terminada. Y si hacemos una tregua, las treguas sólo sirven para que el que esté perdiendo se reorganice».
