¿Qué nos mean en la pechera y dicen que llueve? Es pura realidad. Estamos gobernados por la peor chusma imaginable. Sale de repente la ministra de «Burros volando», Transición ecológica y no sé cuántas idioteces más, esa tipa con cara triste y gesto dolorido, como si se le hubiera muerto, el padre, el novio/a, nunca se sabe, o el canario, la tal, Sara Aagesen, el apellido más que de persona o animal, suena a marca de lavadora, pero sea lo que sea, «la triste» nos toma el pelo y falla más en sus argumentos «técnicos» que ese tinglado mafioso y gubernamental llamado AEMET.
Cuando el apagón nos contó que las energías renovables son cojonudas y que nada tuvieron que ver con devolvernos por unas horas a la Edad Media, o más cerca en el tiempo a Cuba o Venezuela. Nos dijo que las nucleares son muy malas y que hay que cerrarlas y que cuando analizaran el gran número de datos recogidos dirían algo al respecto. Hoy en día no hay respuesta.
En el año 2022, y en pleno mes de julio, con media Extremadura arrasada por los incendios, Pedrito se ciñó un pantalón vaquero y metiéndose un calcetín doblado en un bolsillo del «terno», pues parecía un torero, se presentó, «marcando paquete» concretamente en, Casas de Miravete, zona cero del incendio, para con varias fotografías de su «abultada pernera» proclamar que el cambio climático mata y en parte llevaba razón.
Si la UE, dentro de su plan de arruinar Europa y sus campos exige a sus socios adoptar las normas criminales de la agenda 2030, prohibiendo, por ejemplo, el pastoreo controlado para limpieza y desbroce del campo y todos obedecen porque lo que implica esta norma demencial, entre otras, basada en la patraña del cambio climático, hace a unos cuantos «predicadores» de esta nueva religión, millonarios, pues se impone por unos organismos supranacionales que nadie ha elegido y ya está.
Convertir el campo fértil en un erial es el objetivo que se han marcado estos criminales. El cambio climático es la mentira que da miedo a unas sociedades muertas que se dejan hacer hasta admitir de forma universal ese terrible eslogan de estas mafias: «No tendrás nada y serás feliz». Es la manipulación diseñada en la mentira para producir terror y así poder actuar. Incendios por razones naturales ha habido siempre.
Lo que está pasando desde hace ya varios veranos en España, y con el crecimiento exponencial en este año con medio país ardiendo por los cuatro costados, no es ni casual, ni mucho menos consecuencia de ninguna anomalía climática. España, nuestra querida patria, arde porque la queman en un porcentaje muy alto incendiarios pagados por empresas y grupos que les molestan, para instalar sus «chiringuitos» los árboles y los campos vegetales. Porque para colocar paneles solares y «molinillos» necesitan convertir esos terrenos antes productivos en devastados suelos muertos.
Solo un ejemplo para entender este plan asesino. En Jaén se están arrancando miles de hectáreas de olivos para levantar en estos terrenos violentados unas cuantas centrales solares. Cerrar centrales nucleares y descarbonizar el país, para implantar una energía pobre e incapaz de asumir el total de servicios a cubrir nos llevará a seguir padeciendo apagones y recibiendo un incremento en nuestras facturas insostenibles, y entonces el «tonto en bermudas» al ver un paisaje ecológico que le ha llevado a la ruina, «una mentira ideal» que le obliga a comer insectos y mierda, a lo mejor tira por la ventana el móvil, la mochila y las bermudas y vistiéndose de nuevo, por dentro y por fuera de hombre, sale a la calle a buscar a los responsables del caos y sin contemplaciones empieza hacer justicia.

Sin contemplaciones!
A hacer justicia!