Esto de la política y los políticos actuales que escalan puestos, algunos desde las bases de los mismos partidos y desde tiernas y cortas edades, son ya el verdadero estado de escándalo y surrealismo en el que, en este actual albañal, antes España, impera la mayor degeneración moral y ética que ni algunos pudiéramos por un instante imaginar.
La enorme podredumbre alimentada desde las bases de dichos partidos, por unos estatutos llenos de trampas y de gentes incapaces puestas en sus propios ámbitos para «hacer bulto» y poder, en su momento, entre subvenciones y ciertas estratagemas, llegar a conformar listas con suficientes nombres para poder entrar en el juego mafioso electoral y a partir de ahí, de ese momento crucial, abrir la puerta a unos y otros asaltadores de puestos y prebendas, es el germen del caos.
Hablaba José Antonio, en ese monumento escrito y proclamado llamado Discurso Fundación, que los partidos políticos no tienen razón de ser ni de existir. Que ningún hombre ha nacido, por este hecho en ninguno de ellos, y sí al amparo de una familia, un arraigo con la tierra, siendo vecinos de un Municipio, etc., pero nunca en un partido. Habló también del sentido falso y terrible del llamado estado liberal con sus fraudes y sus consecuencias altamente nocivas.
El organigrama actual de castas políticas que soportamos, y lo que es peor, mantenemos con nuestros impuestos, no difiere en nada de lo que ya en 1933, con una visión política descomunal, nos advertía José Antonio en ese discurso premonitorio y lleno de certezas morales y éticas.
Lo de estos días con las polémicas de los currículos aireados de los políticos analfabetos que padecemos es solo la evidencia de una enfermedad que sufrimos como sociedad y que de vez en cuando, muy de vez en cuando, por un descuido sus toses y miasmas salpican a los mantenedores del «chiringuito de partido» y se desbocan saliendo a la luz pública.
Los dos últimos casos de inventarse carreras, máster, cursos y visiones extracorpóreas dan mucha risa y también producen mucha vergüenza. La niñata del PP, Noelia Núñez, vicesecretaría del partido y diputada, se inventó un currículo lleno de licenciaturas y hablando fluidamente más idiomas que el Papa, vamos una «idiota a las 3» sin mayor importancia y recorrido que su «obligada» defenestración del partido. Creo que ahora pasea su indecencia por algún cutre plató televisivo de esos que rezuman mierda. Muy bien empleado. Lo del tipo de Valencia es más serio.
Este tipejo, José María Ángel Batalla, ya antes de ser comisionado, por el Gobierno Sánchez, para la reconstrucción de la Dana, recordemos los cientos de muertos, pues como digo este tipejo ya estuvo cobrando un sueldo del estado como Alcalde de La Eliana (1997-2015) antes ya había parasitado a Valencia al ocupar cargo como concejal en 1991. En su escalada autonómica ya le había puesto a dedo Chimo Puig, «el hombre de las pelucas imposibles», como responsable de emergencias de la autonomía y de ahí al comisionado, puesto por «el doctor» Sánchez.
Parece que al currículo del pájaro solo le faltaban dos especialidades académicas de peso, «piloto de platillos volantes» y «mecánico jefe en submarinos descapotables», en fin, un horror. Su esposa, por cierto, Carmen Ninet, exdiputada socialista, también detentaba un puesto como subdirectora de un museo dependiente de la diputación y arrastrada por el caso de su marido, tuvo que dimitir. No tengo datos de su currículo, pero me temo lo peor. En todo caso ya la buscaran «algo discreto».
Que un ladrón y defraudador, al verse descubierto por alguna filtración indeseada, simule o intente un suicidio, la verdad me importa un rábano y me trae al fresco. Teniendo en cuenta, como dijo el escrito, Yukio Mishima, y tristemente demostró con el suyo allá en el 1970, «el suicidio es un acto de honor ante la vergüenza» enterado del alta médica de este indecente y recordando algún mentiroso más, Patxi, Sánchez, Yoli, decirle a él que «la puerta sigue abierta» y a estos nombrados y tan indeseables como el susodicho, que no estaría mal que se animaran también.
