Me dan igual unos y otros. La clase política, la nomenclatura de la democracia avanzada, no es más que una casta regida por el interés del medro personal, de llegar a entrar, cuanto antes, en la categoría de nuevos ricos.
Gentes que escalan en el partido, en muchos casos sin terminar estudios y con nula carrera laboral o vida profesional. Su profesión es ser político.
Carecen realmente de ideología real o mejor dicho la subordinan a su objetivo: dejar atrás la chusma y la gente de la que viven.
Su escuela de aprendizaje es el navajeo y el peloteo: pasar de la fotocopiadora al sillón.
Muchos no buscan el cargo netamente político, sino el puesto del político en la administración. No en vano hay más direcciones y subdirecciones generales en ministerios y consejerías que ministros y consejeros: muchos sueldos a repartir. Y luego colocar a la tropa de amiguetes como asesores (primer paso para ascender en el camino trepa del político profesional).
Para otros, su meta es ser consejero de administración en alguna de las grandes empresas del estado o paraestatales o de influencia para ganar pasta sin hacer otra cosa que la habitual: decir amén.
No hacen falta estudios empíricos, todos conocemos las biografías profesionales de decenas de los nuevos “amigos políticos”, saltan a la prensa todos los días. Aunque en la prensa solo salgan cuando venga bien al navajeo interno, porque en los medios también abundan los «amigos políticos» (no hay más que ver las plantillas de presentadores y tertulianos o los que de pronto reciben las nuevas mercedes en forma de programa a dirigir y cobrar). No nos engañemos, estos son también parte de la casta.
Los tenemos y las tenemos, en la casta y alrededores, que no cobrarían mucho más del salario mínimo en la vida normal; otros puede que quizás alcanzaran los 30.000 euros anuales. Son los que de pronto llegan a los 70/80.000 euros anuales o progresan a más de 150.000. Y a eso se suman las bicocas, las cosas que pagamos todos los españoles menos ellos.
Por eso no se resignan y harán todo lo que les digan para poder seguir en el puesto, son los de “todo por la pasta”. Ese es su horizonte y cuanto más rápido mejor.
No hace falta poner nombres o siglas, es suficiente con alzar la mirada.
