Lo dijo el canalla de Alfonso Guerra y acertó de lleno. La demolición de España, esa obra que iniciaron con su primer Frente Popular allá por el año 36 del siglo pasado y que quedó interrumpida por el glorioso alzamiento del 18 de julio del mismo año, hoy está en pleno funcionamiento. Aquello de «no la va a conocer ni la madre que la parió», refiriéndose a nuestra pobre Patria desguazada, fue vaticinio cierto que ni Nostradamus, y no quiero ofender la memoria de este visionario, pero entre sus «pálpitos» y los hechos que avanzó el ínclito Alfonso, no hay color. Nostradamus queda bastante disminuido.
Lo cierto es que desde las terribles políticas del PSOE perpetradas por el dúo González-Guerra, llamadas a destruir una sociedad vertebrada en esos años de construcción, física y moral, hasta nuestros días, estos sucesores del crimen y la rapiña, de terroristas y milicianos que estuvieron agazapados tragando su odio e inquina durante cuarenta años, volvieron por la dejación de unos y la traición de muchos a verter su terrible cáncer en unas venas sociales que han destruido convirtiendo su metástasis en amalgama de indiferencia e indefensión desde donde ellos pastorean a un rebaño sin recursos ideológicos que les haga despertar de esta modorra analfabeta y vacía de cualquier fundamento que pueda hacer sospechar de una siquiera remota reacción.
Unos pocos ejemplos de la devastación en la que nos encontramos gobernados por los sucesores de esos que ganaron en 1982 con mayoría absoluta, y que a su vez eran los herederos de aquellos ya mencionados que acabaron con la II República y provocaron una guerra entre hermanos. Solo unos ejemplos.
El Gobierno de Sánchez, que es heredero del terrible Zapatero y de una derecha grotesca, se ha movido holgadamente en un ámbito artificial, propiciando el robo y el crimen y acaparando con todo tipo de actos delictivos los contrapesos de un falso y corrompido Estado de derecho. Ante esta situación, la mal llamada sociedad civil, asesinada por esta banda de delincuentes, es un cadáver que ya apesta y sin defensa ni reacción ninguna, muestra lo que antes era una ciudadanía viva y plenamente activa, en una triste gusanera.
Cada día se descubren unas nuevas felonías que en otros tiempos no muy lejanos hubieran sido suficientes para dar una respuesta social y contundente de un pueblo cargado de razón y dignidad tomando las calles para obligar a los cuerpos de seguridad a coger las riendas de esta situación límite por las buenas o por las malas.
Nos han encerrado como animales por largos meses en nuestras casas y se ha consentido sin rechistar y resulta que era ilegal y aquí nadie dijo nada. Pusieron «bozales» a la gente y hemos sabido que ese hecho solo servía para enriquecerse unos cuantos, unos muchos, y cuando se ha contado esta patraña nadie ha dicho nada. Se sacaron una falsa vacuna de la manga y resulta que, en muchos casos, sobre todo en personas con patologías crónicas, fueron y siguen siendo letales y provocadoras, en unos casos de secuelas graves y en otros de muerte.
Con este magnicidio para lucro de estas mafias con ganancias multimillonarias han muerto miles de personas adultas e incluso niños y en el caso español hemos llegado a ver como el gobierno ha sido capaz de decir que no se obligó a nadie a inocularse ese veneno y ni padres, ni cónyuges, ni novios/as, ni nadie de los que han perdido a un ser querido han movido un dedo.
Ahora dice la UCO que durante aquella riada del año pasado en Valencia hubo negligencia criminal por parte de la AEMET, la Conferencia Hidrográfica de Júcar y un Gobierno Central y Autonómico responsable de más de 200 víctimas mortales y una enorme destrucción de localidades y bienes. Respuesta, silencio.
Esta sociedad uniformada en bermudas físicas y mentales no tiene respuestas contundentes ante el caos que padecemos. Mientras tengan cobertura en el móvil y sigan adocenados en pantallas cegadoras y teledirigidas por «listos para tontos» no habrá respuesta posible. Qué razón llevaba el venenoso de Guerra y sus fatídicas palabras.

Usted aun sigue en el siglo pasado. Llamar *glorioso alzamiento* a lo que fue una rebelion armada de una parte del ejercito, con generals a la cabeza que rompieron su juramento a la bandera y a la Patria, pidiendo ayuda a fascistas y nazis, es, simplemente, automentirse. Pase pagina, recuerde lo que se hizo bien, tanto durante la Republica como durante la Dictadura, como lo que se hizo mal, en grado diferente segun los ojos que miren. Pero pase pagina, por favor. Y acepte los resultado de las urnas, aunque no le gusten… Y, sobre todo, procure no decir mentiras a sabiendas e intentar engañar a quien, con toda seguridad, sabe mas que usted y yo.
Por cierto, no nombra ud. a Mazon ni una vez… Por que sera?