El artículo 8 de la Constitución española establece la misión de las Fuerzas Armadas. Este artículo señala que las Fuerzas Armadas, compuestas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como función principal garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Además, especifica que las Fuerzas Armadas están al servicio del Rey, según lo establecido en el artículo 62 de la Constitución. En resumen, para no cansar al personal, el artículo 8 define claramente el papel fundamental de las Fuerzas Armadas en defensa de España y su ordenamiento constitucional, así como su subordinación al Rey como mando supremo.
Pues bien, todo esto no es solo papel mojado, es una infamia de consecuencias impredecibles. A cuatro días del 18 de julio y rememorando la situación de aquella España, nos damos cuenta de que la actual es tan grave, o más, que aquella que obligó al ejército a, cumpliendo con su obligación, salvar a la Patria de aquellos, que son los mismos que estos de ahora, y reconducir la situación de esa sociedad de nuestros padres y abuelos, con todas las consecuencias.
El momento de la España actual necesitaría un ejército con honor, del que tristemente carece, y una entidad, en este caso la Corona, que se pusiera a la cabeza de ese contingente para con la mayor fuerza y decisión tomar este país desde calles y plazas y hacer pagar a toda esta gentuza que está destrozando España, con todas las consecuencias posibles y sin «perdones ni ambages».
El último paso dado por este gobierno traidor y criminal es intentar, ya veremos, regalar la tramitación de todos los impuestos, incluido el IRPF, a la autonomía catalana, después de, además, perdonarles la deuda de alrededor 17.000 millones de euros. Esta situación acaba rompiendo la caja común autonómica dando privilegios fiscales, en detrimento del resto de regiones, a Cataluña, en este caso actual y concreto, y continuar por la senda de esa otra entrega, vergonzosamente llamada «cupo vasco» ya antiguo en su consecución.
Esta nueva tropelía es otro paso más para continuar con el proceso que se está materializando de acabar con la unidad nacional para convertirla en una ruina, sin entidad ni sentido, en una amalgama de federaciones vacías e independientes.
Que se entere de una puta vez el masón del Rey y los cobardes paniaguados de los mandos de esta ridícula ONG, antes ejército, que desfilan por calles y plazas como «animadoras de futbol americano» mancillando sus sagrados uniformes convertidos en disfraz, en otros tiempos, por salvar a España, gloriosamente salpicados de sangre y honor. Que se enteren repito, que están prostituyendo sus obligaciones maquillándolas con obscenos actos de «medallitas y gilipolleces», mientras otra vez España se hunde en un mar de oprobio y traición por la dejación miserable de quienes están obligados a salvarla.

Totalmente de acuerdo: Falta Honor, hace tiempo que se debía de haber aplicado el Art° 8. de una Constitución, cuyo régimen nos ha traído hasta aquí.