Estamos asistiendo al desmoronamiento de Estado en general, como soporte de eso que algunos llaman Nación, y que los menos llamamos Patria. La degeneración ha llegado a convertir, a través de una ingeniería social siniestramente diseñada, a una ya muerta sociedad vertebrada en fundamentos éticos y morales, en una masa amorfa y analfabeta y descreída de cualquier fundamento sólido que pasea su indigencia mental en bermudas, uniformados todos/as con cascos colocados en sus vacías cabezas y con la mirada imbécil clavada en la pantalla del móvil.
Hasta este panorama nos han traído las políticas y los mullidores de tanto robo, crimen y desvergüenza que iniciaron terremoto en aquellos terribles años, finales de los 70 y principios de los 80 y que se toleró sin apelación. La voladura de «lo anterior» era ya un hecho que se veía venir para instaurar lo que se interrumpió, gracias a Dios, con la Cruzada de Liberación, modelando este estercolero donde ahora gracias a todos estos delincuentes de uno y otro bando, chapoteamos en pestilente detritus.
Que los socialistas sean desde su fundación una banda de criminales y ladrones de todo tipo, no es nuevo y lo paradójico de todo este desastre que tenemos encima es que hay mucha gentuza que les votó y pase lo que pase les seguirán votando y, me repito, no hay salida con el nivel político que padecemos. Como estará «el patio» que incluso, desde algún medio interesado, se aclama a Felipe González como ese gran estadista que tuvo España… y que además, él mismo «pontifica» desde algunos medios donde habla «ex cátedra» y sin ningún rubor. Ya nadie se acuerda de «filesa, Malesa y Time Sport» de la banda de ladrones como Mariano Rubio, el Director de la Guardia Civil, o del GAL, con aquella imagen de abrazos y despedidas en la puerta de la cárcel a Barrionuevo y Vera, del «señor X». Felipe y su cuadrilla robaron a mansalva y dejaron España como un solar.
Lo de ahora, que no tendrá ninguna repercusión más allá de cuanto tiempo estará entre rejas «el electricista electrocutado», no tiene ningún salvavidas donde agarrarse para flotar entre tanta mierda. No queda nada. A esta sociedad le importa un pimiento lo que está pasando. Un ejemplo. En estos días se está celebrando el aquelarre de maricones y bolleras y los que gobiernan tanto el Ayuntamiento como la Comunidad, han convertido el centro de la ciudad en un circo disparatado e inmoral. El Alcalde y la cretina de Ayuso han abierto Madrid a los festejos de estos depravados, llenándolo todo de banderitas y eslóganes con palabras como «libertad y diversidad». La Gran Vía engalanada con banderitas gays y en Sol ya se encuentra un escenario para el solaz de estos anormales.
No hay posibilidad de arreglar todo el daño infringido a este país porque estamos a la deriva y la única esperanza sería que el artículo de la constitución que dicta la norma de la defensa de la unidad de la patria, por parte de Las Fuerzas Armadas, fuera cumplida con honor y contundencia, pero la realidad es que el ejército español se ha convertido en una grotesca ONG.
¿Y el PP? Pues el palurdo de Feijóo preguntado por estas fiestas que padecemos en estos días ha dicho que le parecen muy bien porque no se puede censurar o reprimir cualquier tipo de amor.
Confieso dese aquí que como ciudadano estoy fuera de esta sociedad que detesto con dolor de corazón. Todo ingenuo español que espera una vuelta del caos a la razón, tiene que tener muy en cuenta algunas cosas que son palpables, Feijóo acaba de hablar de una posible y deseable coalición del PP y PSOE y esto ya lo define como lo que ha sido siempre, una basura. Vox es un partido que nunca llegará a gobernar y tiende a seguir la senda de Upyd y Ciudadanos, y el rey es un personaje oscuro que más pronto que tarde recibirá una patada en el culo, y ojalá sea pronto.
Yo fuera de este grave panorama que no tiene una solución que sea pacífica. fuera de observar por calles y lugares gentes uniformadas en calzoncillos que viven en un mundo vacío y rodeado de cámaras que los vigilan como nunca antes se pudo imaginar.
Yo me confieso lejos de este ambiente viciado de festejo y borrachera. Yo, en la noche clara fuera del ruido en ese silencio tenso que mueve al rezo.Yo solo y en lo alto las estrellas.
