«España, hoy, es un país en paz, en plena recuperación económica, con capacidad creadora en todos los órdenes de la vida, con un sólido prestigio internacional y con una juventud capaz y técnicamente preparada, que ansía proyectarse cara al futuro.
Así como la España que hoy tenemos delante y en torno nuestro es el producto del esfuerzo de una generación benemérita que hoy está llegando a su culminación, los próximos veinte años vendrán marcados por ese origen, recordarán nuestros esfuerzos, trascurrirán dentro del marco general que dejamos trazado; pero, inevitablemente, serán la concreción, la actualización de la voluntad de empresa que tengan los hombre que hoy se mueven entre los treinta y cuarenta años de edad. Es decir, los hombres que se conformaron e hicieron a lo largo de estos últimos veinte años de Historia.
Esto es lo que muchos ya llaman el milagro español, ha sido nuestra obra común, la de todos los españoles que colaboraron con sus esfuerzos y disciplina a vencer esta difícil y fundamental etapa […]». Francisco Franco en 1960.
Tildar a Franco de socialista puede ser visto como una contradicción, especialmente si pensamos en las categorías de la modernidad. Pero la obra del Caudillo fue mucho más que un simple adjetivo. El punto de partida era un país en ruinas tras una guerra de tres años y casi medio año nefasto de Frente Popular (a lo que hay que sumar lo ya heredado de siglo XIX). Este fue el contexto y no otro desde el que se iniciaron distintos planes de recuperación sin dejar de lado las políticas sociales, que muchas de ellas estaban en pañales. Para esa labor se podrían al frente falangistas y las manos y la voluntad de millones de españoles. Para de este modo, crear un tejido que se convertirá en fundamental en los años 60 y 70 y marcará los cimientos del ‘Estado de bienestar’ que en democracia comenzará a desarbolarse.
Para tratar todos estos asuntos contamos con el historiador y catedrático de instituto Francisco Torres García.
